lunes, 10 de mayo de 2010

Participar o no participar = Ser o no Ser, esa es la cuestión.

En nuestra vida en sociedad nos vemos envueltos en múltiples eventos en los que participamos con o sin querer, pero cuando nos toca elegir si participar o no ¡Ay! nos duele hasta el pelo, sobre todo a los que somos indecisos. Hay personas a las que no les cuesta involucrarse en los hechos que les rodean y participan, pero no sólo participan, sino que lo hacen con entusiasmo, hecho que admiro.
Creo que la cuestión sobre participar o no en algún evento es el equivalente al Ser o no Ser que con tanta propiedad nos mostró Hamlet, el eterno indeciso. Somos o no somos parte de una comunidad, no podemos serlo a medias y participar sólo de lo que nos gusta y/o nos atrae. También debemos tener el valor suficiente de participar de hechos que no nos satisfacen, por el motivo que se quiera, ¡eso es Ser parte de algo! que tibios nos ponemos muchas veces cuando elegimos que hacer, eso no quiere decir que tengamos que "ir a todas" las elecciones que tomamos deben hacerse con inteligencia y con valor, pero cuando estamos en una pequeña comunidad como una escuela es casi una obligación moral involucrarse en todos sus aconteceres, después de todo gran parte de nuestra vida la hacemos en nuestro lugar de trabajo.
Cuando empezamos a dejar de lado las actividades por flojera o por "lata" mostramos lo tibios que nos estamos poniendo, estamos mostrando cómo hemos dejado que el sistema nos gane por cansancio y nos dejamos arrastrar por la corriente. Cuando el ser humano deja de sentir entusiasmo por las cosas que le rodean deja de Ser, se cosifica, se convierte en, como dice el tango "descolado mueble viejo", esperando a que pase el tiempo en que debamos salir del ruedo, o nos saquen. Que pena que saquen o que te excluyan por fome, por no Ser, por no Estar, porque no se cuenta contigo, que pena el no Ser.